28 agosto 2007

Esfericidad

Fotografía: José Manchado




Estoy viendo vivir a una esfericidad. Glúteo y culo son palabras que le van bien. Esa aglomeración de la ele y la u acentuada compone bien la elasticidad, la dureza de lo que se quiere sugerir. Estoy viendo vivir a una esfericidad. A veces ocurre que vas por la calle y la esfericidad se te pone delante. Ella va con su pantalón ceñido, generalmente rojo, y ni siquiera es necesario verle la cara para saber que la tiene adorablemente vulgar, con el pelo marrón corriente, los ojos grandes pero no profundos, la nariz pequeña y la boca descarada. Una muchacha. Al principio la esfericidad camina delante de nosotros, reparamos en ella varias veces, pero seguimos con nuestros pensamientos. Hasta que decidimos seguirla.
En la media tarde, solitario por la ciudad, como otras veces, estoy viendo vivir a una esfericidad. Esa aglomeración de eles y úes, esa elasticidad, esa manera de combarse y de vivir que tiene el cuerpo de la mujer. Naturalmente, no pienso acercarme a la muchacha, ni hablarle. Pasaron aquellos tiempos. Sería un mal negocio, por otra parte. De lo que se trata es de seguir sus pasos, de ver cómo va y viene eso, cómo salta un poco dentro del pantalón. A la mujer que llevamos a nuestro lado no la vemos bien. La ven mejor los que van por la calle, los que se cruzan con nosotros, los que vienen detrás, sobre todo los que vienen detrás.


Francisco Umbral. Fragmento de Mortal y Rosa





20 agosto 2007

Eva o el pecado original

Fotografía: Nicola Ranaldi





Nada fue como dicen.

Yo descubrí mi cuerpo mojado en la maleza
y lo empecé a palpar.

Era mi cuerpo solo el que se hinchaba
inflamada mi vela.

No supe qué corría por mi vientre
trepaba hasta mi pecho
enceguecía.

Tuve miedo y grité
tuve miedo y rodé por la maleza.

Era fuego era sangre era lava de volcán
era espejismo.

No supe qué pasaba y tuve miedo
pero dejé rodar mi cuerpo y la llovizna
y algo estalló vibrante quien sabe en qué recodo.

Después dormí tranquila
un tiempo inexplicablemente largo.

Después quizás llegara Adán pero yo no lo vi
otra vez la llovizna humedeció mi cuerpo
y me sentí gritar.



Odette Alonso




12 agosto 2007

La noche es del color de un abrazo de mujer

Fotografía: Bruno Bisang



La noche es del color
de un abrazo de mujer:
la noche,
la hembra,
oscura
fragante y flexible,
se oculta.

Un charco brilla
como un brazalete
que se agita en la danza.




Wallace Stevens (1879-1955)


07 agosto 2007

Me gustas, muñeca...

Fotografía: Tom Fischer




En todas las cosas de la vida

se puede encontrar placer,
si se sabe saborearlas.




Angel Ganivet (1862-1898)






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