25 febrero 2007

El origen del mundo



No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.
.
No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.
.
El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.
.
Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.
.
La pretérita flor.
.
Húmeda flor atávica.
El origen del mundo.
.
Carlos Marzal
.

22 febrero 2007

Ponme vino

Fotografía: Christian Grünewald



Ponme vino en los labios con los tuyos.
(La copa no me importa que sea del color de tu carne
ni del tibio cristal de tus muslos desnudos).

(fragmento)
Juan José Vélez Otero

19 febrero 2007

E-mail

Fotografía: Gabriele Rigon



Mi amor no tiene rostro.
Sólo tiene palabras luminosas.

Mi amor es puntual
y cada noche
recojo en mi buzón
su mensaje cifrado.
Enciendo el aparato, parpadea...
Escribe con mayúsculas los besos
y acaricia su cuerpo en letras de colores.
No hay temor al contagio.

Tan sólo su locura me estremece
y yo se la devuelvo
en megabytes desordenados,
-ebria de amor, ya libre-, acariciando
mi sistema binario desbocado,
mis ventanas al viento con el alba,
el CD Rom tan terso, la memoria...
Tantas noches de amor son un regalo.
Alimentan la llama
secreta de la vida...
Ese es mi oficio. Al fin,
sibila día a día.


María Rosal Nadales




15 febrero 2007

Lo innominado

Fotografía: Gabriele Rigon
.
.
Lo sabíamos ambos,
por eso era superfluo repetirlo
-también eso sabíamos-,
aunque a veces la noche se encarnizara en darnos
las palabras más bellas, por si acaso crecían.
Esas veces que faltaba un mal minuto
para que hubiese chispas rodando por el suelo,
y había que apartar los ojos, y amarrarse
los lazos casi sueltos de la triste cordura.
.
Porque también sabíamos que era cosa de locos,
desvarío extremado (aunque, sí, delicioso)
y que era necesario extirparlo de golpe,
o sacarle los ojos, o cortarle las manos,
para que no saliese a la luz y mostrase
su inocencia perfecta,
que no iba a entender nadie.
.
Josefa Parra


13 febrero 2007

Amour adoré

Fotografía: Artur Dubrovskis



Como si mi voz te alcanzase,

murmura: Amour adoré,

¿No puedes oírme? No sé.

Jorge Guillén (1893-1984)







11 febrero 2007

Los dedos de la aurora

Fotografía: Inez van Lamsweerde and Vinoodh Matadin




Entraban en mi alcoba sin llamar a la puerta,

deshojando en el aire la flor de su perfume.

Los oía arrastrarse, leves, hasta la alfombra.

Trepaban a la cama y luego, entre las sábanas,

me anunciaban el día con sutiles caricias.



Luís Alberto de Cuenca




05 febrero 2007

Pensarte es tenerte

Fotografía: Andreas H.Bitesnich




¡Cómo me dejas que te piense!

Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
como el desnudo cuerpo ante los besos,
toda ante mí, entregada.


Siento cómo te das a mi memoria,
cómo te rindes al pensar ardiente,
tu gran consentimiento en la distancia,
y más que consentir, más que entregarte,
me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
recuerdos en escorzo, me haces señas
con las delicias, vivas, del pasado,invitándome.


Me dices desde allá
que hagamos lo que quiero
-unirnos- al pensarte,
y entramos por el beso que me abres,
y pensamos en ti, los dos, yo solo.



Pedro Salinas (1891-1951)



De los sueños

Fotografía: Gabriele Rigon
¿Qué dirías si hoy te invitara a mis sueños?
Tus labios de manzana
sobre la piel golosa de mis ingles
toda la noche -di, ¿qué pensarías?-,
tu saliva frutal levemente aromando
el hambriento contorno de mi vientre...
Qué cosecha tan dulce
(semillas y caricias y extravíos)
para un mundo sin sol.
Dime, ¿no acudirías
si también esta noche
te convoco a mis sueños?
Josefa Parra


01 febrero 2007

Plenilunio

Fotografía: Gabriele Rigon
Por cada mujer
que muere en ti
majestuosa
digna
malva
una mujer
nace en plenilunio
para los placeres solitarios
de la imaginación traductora.

Cristina Peri Rossi
Suscribir con Bloglines