29 septiembre 2006

Adoro esas manos
















Manos grandes, que cubren mi espalda menuda casi al completo,
y me estrechan contra ti, piel con piel.
Manos firmes, que apenas me sienten, se vuelven temblorosas.
Manos fuertes, que se transforman en delicadas para acariciarme.
Manos que me reclaman, que me conquistan, que me hacen perder el sentido.

25 septiembre 2006

No quiero abrir los ojos




Tumbada en la arena después de un placentero baño, siento que las gotas saladas resbalan por mi cuerpo, y el sol calienta mi piel. Es una sensación muy agradable.
Algo se interpone, y me hace sombra. El calor ya no es tan intenso, pero me resisto a girarme.
Unas manos frías, y delicadas recogen con calma mi pelo desde la nuca y lo retiran de mi espalda. Se deslizan por mi cuello, mis hombros...
Solo las yemas de los dedos se hacen perceptibles y me acarician sin apenas rozarme. Es un tacto perfecto.
Se acerca a mis labios para humedecerlos, y me besa despacio.
Me susurra al oido:- déjate llevar...déjame hacer... Y lame con la punta de la lengua el lóbulo de mi oreja, y se entretiene jugando con mi pendiente. Siento su aliento y mi respiración se acelera por momentos. Estoy tentada de mirar quien me proporciona tan delicioso placer, pero no quiero. Y me abandono.
Me sorprende cada vez que sus dedos expertos se posan en un recorrido impredecible. Siento como la sensación de placer me invade en cada uno de sus movimientos que mi cuerpo deseoso acompaña con deleite.
Noto que me humedezco mientras separa mis piernas suavemente. y su boca calienta pausadamente cada centímetro que roza.
No quiero abrir los ojos.

El recuerdo de tus besos



Cuantas veces he imaginado que me besas...
Que te acercas despacio y me miras, y me abrazas y notas que mi piel se eriza esperando el contacto de tus labios en los mi­os...
Mi boca se entreabre y percibo tu sabor delicioso que conozco.
Me gusta que jueguen nuestras lenguas ansiosas y me mordisquees los labios y me anuncien tu deseo.
Me estremezco solo con su exquisito recuerdo ...

Mimas mis pies















Solo recordar como mimas mis pies me produce una sensación de placer infinito.
Como tus manos los alzan delicadamente y los acaricias...
Describes su contorno, recorres uno a uno mis dedos y los separas suavemente, los besas y los lames como si fueran una golosina...y deslizas la lengua por cada rincón humedeciendo cada centímetro, mientras me miras notando que mi excitación crece.
Tus manos ascienden por mis tobillos, hasta mis rodillas...y mis piernas se separan sin oponer resistencia.
Sabes perfectamente que enciendes mi deseo al instante...
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